Aunque el Dios del cielo no necesita una casa en la que vivir, nosotros sí necesitamos de esa casa, lugares en los que sabemos que Él nos espera, de una manera tan especial como es en el pan de la Eucaristía, el mayor tesoro que tiene la Iglesia.
El actual templo parroquial es un edificio erigido en el primer tercio del siglo XVI con el patrocinio de Pedro Dávila, primer marqués de Las Navas. El edificio está realizado en sillería con cabecera única orientada al este, según la costumbre en la Iglesia, ya que es el lugar donde nace el día, siendo una alusión a Jesucristo, el Sol que nace de lo alto.
A la cabecera, lugar ocupado en su totalidad por el presbiterio, se accede por un arco apuntado decorado con típico perlado abulense. Este espacio se cubre con una bella bóveda de terceletes, que conforman una estrella de doce puntas.
Por el gran arco se accede a las tres naves de la iglesia, separadas entre sí por dos arquerías de tres arcos apuntados, sobre columnas de fuste y capitel liso semejante al toscano. En la arquería de izquierda podemos encontrar dos escudos, el más cercano al altar es el de los Dávila y Enríquez, y el otro a los Dávila y Zúñiga. Las naves se cubren con armaduras de madera, de par y nudillo con dobles tirantes en la central, y de colgadizo en las laterales. A los pies está situado un gran coro alto asentado sobre tres columnas lisas con zapatas, una de ellas decorada con el escudo de los Dávila y Álvarez de Toledo. En él podemos encontrar un órgano ibérico del siglo XVIII. Bajo esta estructura, se sitúa el actual baptisterio con una bella pila bautismal avenerada, con la siguiente inscripción: “SE TRASLADO SIENDO CURA EL RVDº D JOSÉ -------- MOLINO. AÑO DE 17-4”
Al templo se accede actualmente por dos puertas, la principal, al sur, está formada por un arco de medio punto decorado con las bolas propias del estilo isabelino y coronada con el escudo de los trece roeles de la casa de los Dávila. Esta puerta está resguardada por una cancela. La otra puerta se sitúa a los pies del templo, y da acceso a la nave derecha; es la más antigua y está coronada por el escudo de los Dávila y Álvarez de Toledo, muy erosionado por las inclemencias del tiempo.
Cuando en 1946 se reconstruyó el templo tras los episodios de la Guerra Civil, se adosó al muro sur una capilla destinada a la Virgen de la Paz. A esta capilla, realizada en mampostería y cubierta con bóveda falsa de yeserías, se accede desde por un arco apuntado cubierto por una rejería procedente de la capilla del chalet que los marqueses de Las Navas tenían en Ciudad Ducal. En ella podemos ver realizadas en forja las iniciales D. M. (Duques de Medinaceli, casa a la que pertenece el marquesado de Las Navas) y la fecha, Año 1866.
Unida por el flaco noroeste, nos encontramos la torre campanario, realizada a mediados del siglo XVII, sustituyendo a la espadaña que coronaba el hastial oeste. Es una obra robusta de tres cuerpos, rematada con una bella linterna en piedra. En el último cuerpo se abren los vanos para las campanas. Es costumbre que las campanas reciban, con la bendición, un nombre; y así nos podemos encontrar con la más antigua, llamada san Andrés, fundida en 1746; sigue la más grande, con un peso de casi 500 kg, se trata de María de la Paz, en honor a la patrona de Las Navas, fundida en 1945, con parte del dinero que se recogió para Aniceto Marinas, en agradecimiento por la realización la imagen del Cristo de Gracia; otra, la más pequeña, sin nombre, fundida en 1973; y finalmente, la última, colocada en 2023 y que lleva por nombre Santísimo Cristo, en honor a las tres advocaciones de Las Navas: Cristo de Gracia, Cristo de la Salud y Cristo de la Sangre.