Historia

La Iglesia en Las Navas durante la Edad Media

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1. Cristianización y poblamiento en la Alta Edad Media (siglos VIII–XI)

Las primeras referencias, arqueológicas, de la difusión del cristianismo entre las estribaciones de la sierra de Malagón y el curso de los ríos Cofio y Becedas se corresponden con la distribución de, al menos, cinco núcleos de sepulturas antropomorfas dispuestas hacia Oriente, excavadas en granito y diseminadas -presumiblemente- por entornos habitacionales semiestables o de determinado valor simbólico para las comunidades asentadas en dicho espacio serrano. La datación de estas necrópolis se ha estimado entre los siglos VIII y XI, que correspondería con la despoblación sistemática de los entornos urbanos entre el Sistema Central y el curso del Duero tanto por la conquista omeya de Hispania, por las revueltas bereberes de la década de 740 y, sobre todo, por las campañas de saqueo del rey de Asturias, Alfonso, y su hermano Fruela. Las consecuencias de tales fenómenos militares y, también, de pestes y hambrunas que se sucedieron ya desde fines del siglo VII llevaron a la ocupación de espacios agrestes sin presencia humana en tiempos de la Tardía Antigüedad romana y visigoda. La desarticulación de las redes ciudadanas (Ávila y Segovia, por ejemplo) terminó favoreciendo el florecimiento de comunidades rurales dispuestas en espacios montañosos pero con abundantes pastos y maderas, a la par que con su relativo aislamiento evitaban los envites de guerras entre asturleoneses y andalusíes.

2. Transición y repoblación tras la incorporación al Reino de León (siglos XI–XIII)

La pervivencia de poblaciones hispanorromanas o hispanogodas en tierras del actual municipio de Las Navas del Marqués fue una constante en los siglos oscuros de la Alta Edad Media. Su débil cristianización, manifestada en la distribución de dichos espacios sepulcrales, también provino de la ausencia de un clero estable entre las mismas, así como de espacios de culto siguiendo los cánones de los concilios toledanos. Solo con la anexión de la taifa toledana al reino de León y, alejado el peligro militar más allá del Tajo, incorporada definitivamente esta zona al alfoz de Segovia a finales del siglo XI y, un siglo más tarde (1181), al de Ávila y su obispado, se inició una progresiva incorporación de nuevos pobladores venidos de tierras cántabras, castellanas, vascas y riojanas a los habitantes originarios.

Sin embargo, la lejanía de los dos polos urbanos de referencia (Segovia y Ávila) y la situación marginal respecto a las principales vías de comunicación entre las dos vertientes de la Meseta Central redujeron la huella humana de este entorno a pequeños villares (como Villar del Ronco, existente a fines del siglo XII) o aldeas como Velasco Acedo -en el que tenía propiedades el obispado abulense- y Quemada. Más abajo se consolidaron El Foyo (El Hoyo de Pinares), Navaserrada y Felipar (El Helipar), como se recoge en la ordenación fiscal del cardenal Gil de Torres a favor del obispado de Ávila en 1250.

3. Fundación de Las Navas y consolidación como núcleo urbano (siglos XIII–XV)

La aparición de la primitiva población de Las Navas habría que situarse a finales del reinado de Alfonso X de Castilla y León, cuando concediese “Las Navas de allende Lecha” al caballero abulense don Mateos. Años más tarde, en 1290, esta donación de la propiedad del lugar fue confirmada por el rey Sancho IV a favor del hijo de su primer beneficiario, Monio Mateos. Muy posiblemente sería en este momento cuando se iniciase la construcción de una primitiva iglesia en el corazón de la nueva población. Esta ya estaría completada en 1389, cuando una comisión del concejo de Segovia trató de ocupar las tierras que había perdido dos siglos atrás en favor de Ávila. A finales de agosto de dicho año, “en las dichas Navas que dizen de Nuño Matheos, en el portal de la iglesia del dicho lugar”, se reunieron los oficiales segovianos para tomar la posesión del territorio. El alguacil García Llorencio “fizo rrepicar la canpana a conçejo” y llegaron al atrio numerosos vecinos y moradores naveros, entre los cuales Velasco Muñoz, “clérigo del dicho lugar”, y ante los mismos se realizó una audiencia pública para impartir justicia, símbolo de autoridad según el ordenamiento jurídico medieval. Sin embargo, poco duraría el control segoviano sobre esta área y el de El Hoyo, dado que inmediatamente el rey Juan I de Castilla volvería a reintegrarlo en su propietario señorial, Pedro González Dávila. Casi medio siglo más tarde volvería a “ayuntarse” la población serrana al amparo de la iglesia, el 4 de agosto de 1430. Según consta de una copia quinientista de la escritura original conservado en el Archivo del Asocio de Ávila, el concejo de Las Navas, compuesto por “alcalde e rregidores e homes buenos”, se reunió “so el portal de la yglesia de San Juan de la dicha villa a canpana rrepicada, segund que lo an de uso e de costumbre” para otorgar una carta de procuración. Por tanto, como ya se había visto a fines del siglo XIV, el primitivo templo, ya consagrado a San Juan, se había consolidado como un espacio clave en la articulación de la villa, reuniendo en su portal y a campana tañida a los representantes de su gobierno y de la justicia señorial.

4. Desarrollo señorial y arquitectura religiosa (siglos XV–XVII)

La consolidación del dominio jurisdiccional de los Dávila sobre Las Navas y Valdemaqueda tras la Guerra Civil castellana (1474-1479) y la expansión mediante compras y usurpaciones en las baldíos y aldeas abulenses del entorno conllevó al engrandecimiento urbanístico de la villa navera. Para entonces ya se había levantado el gran cubo circular con saeteras y almenas del actual castillo-palacio de Magalia y se debió iniciar la construcción de una nueva parroquia dedicada a san Juan Bautista. Signo de ello son las trazas del gótico abulense de la pequeña puerta oeste de la iglesia, de grandes jambas y dovelas graníticas, dos impostas elaboradas y un arco de medio punto. El conjunto está coronado, en la dovela central, por un escudo partido en dos cuarteles con las armas de los Dávila y los Álvarez de Toledo, lo que pudiera situar su construcción en tiempos del primer conde del Risco, Pedro Dávila y Bracamonte, y de su esposa Elvira de Toledo, o de su primogénito y sucesor Esteban Dávila y Toledo, muertos tanto el padre como el hijo como consecuencias de una guerra banderiza con los Dávila de Villatoro en 1504. La traza gótica de dicho escudo también se aprecia en el que se encuentra en la original puerta de entrada meridional de la parroquia, que -de mayores dimensiones- solo contiene los trece roeles de los Dávila de Las Navas, así como en el que se sitúa coronando una columna que sostiene el coro y que repite -aunque con una ligera variación- el de los Dávila y los Álvarez de Toledo.

Pocos son, por tanto, los elementos que permiten asegurar el inicio de la construcción de la actual parroquia a comienzos del siglo XVI, pues también pudieran ser elementos reaprovechados pocas décadas después con la obra ya debida a Pedro Dávila y Zúñiga, I marqués de Las Navas y III conde del Risco, y que sería continuada o retocada por sus sucesores hasta el primer tercio del siglo XVII.

Autor

Roberto Quirós Rosado

Profesor Universidad Autónoma de Madrid.

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