Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.
Cuando luche por la paz y la verdad,
la encontraré;
cuando cargue con la cruz
de los demás, me salvaré.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
Cuando sepa perdonar de corazón,
tendré perdón;
cuando siga los caminos del amor,
veré al Señor.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
Cuando siembre la alegría
y la amistad, vendrá el Amor;
cuando viva en comunión
con los demás, seré de Dios.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
¡Oh dulce Jesús mío!
Que por salvarnos
sufriste la Pasión y muerte de Cruz.
Te suplicamos, Señor, que nos visites,
para que con tu infinita bondad
seamos sanados de todo mal.
Te rogamos, Señor
que derrames sobre nosotros
los dones del Espíritu Santo,
para que purifique e ilumine nuestros corazones,
y seamos paz y amor en nuestra comunidad.
Protege, Señor, a nuestro pueblo de Las Navas
y concede salud a tus hijos enfermos.
Amén.
Nosotros hemos de gloriarnos,
en la Cruz
de Nuestro Señor Jesucristo,
en él está nuestra salvación,
vida y resurrección,
él nos ha salvado y liberado.
Jesús, al contemplarte en la cruz, me veo reflejado
en cada uno de los que te rodearon en tus últimas horas.
Todos ellos tienen algo de mi propia vida:
Como Pedro:
a veces te niego por miedo, pero tus ojos de misericordia
me levantan y me llaman a llorar con el corazón arrepentido.
Como Judas, el peso de mis errores y mis traiciones me ahoga;
por eso, ayúdame a recordar que tu perdón
es siempre más grande que mi culpa.
Como Caifás:
a veces me lleno de soberbia, juzgo a los demás
y prefiero defender mis intereses,
antes que aceptar tu verdad incómoda.
Sana mi dureza de corazón.
Como Pilatos:
me lavo las manos ante las injusticias, cediendo a la presión
en lugar de defender la verdad.
Dame el valor para ser justo.
Como el Centurión:
que al ver cómo morías reconoció tu grandeza;
abre mis ojos para descubrirte en medio del dolor,
y concédeme la gracia de exclamar con fe:
"Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios".
Como María y Juan al pie de la cruz:
enséñame a mantenerme firme en el sufrimiento,
confiando en que después de cada Viernes Santo,
siempre llega la luz de la Resurrección.
Señor, que sus historias sean mi espejo
y tu Cruz mi camino.
Amén.
«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Jn 13,1
«El llamado Judas, uno de los Doce, iba el primero, y se acercó a Jesús para darle un beso». Lc 22,47
«Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos». Mt 26,57
¿Tal vez no estaría de más contemplar, una vez, de nuevo, la verdad desnuda de un Jesús que abraza a todos, que se ríe de los que se tienen por perfectos, que habla de un Dios que es Abba, Padre?
«Junto a la cruz estaba su madre… y junto a ella el discípulo a quien amaba» Jn19,25.27
«Salió entonces Pilatos, fue hacia ellos y dijo: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?» Jn 18,29
Pedro dijo: «Señor, estoy dispuesto a ir contigo hasta la cárcel y hasta la muerte». Lc 22,33
«El primer día de la semana, María Magdalena, de madrugada fue al sepulcro cuando todavía estaba oscuro…» Jn 20,1
El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». Mc 15,39
«…perseveraban en la oración con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María, la madre de Jesús…» Hch 1,14
Cristo bendito de la Salud,
de los naveros oye la voz.
Señor del cielo,
Samaritano,
tú sanarás nuestro corazón.
Hoy te pedimos por los que sufren,
que siempre sientan tu protección.
Hoy te rogamos por los enfermos,
que experimenten tu salvación.
Hemos nacido de tu costado,
bajo tus brazos cobíjanos.
Haznos testigos de tu Evangelio,
llevando vida, sembrando amor.
Señor Dios,
cuya misericordia no tiene límites
y cuya bondad
es un tesoro inagotable,
acrecienta la fe del pueblo
a ti consagrado,
para que todos comprendan mejor qué amor nos ha creado,
qué sangre nos ha redimido
y qué Espíritu nos ha hecho renacer.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.