Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.
Cuando luche por la paz
y la verdad, la encontraré;
cuando cargue con la cruz
de los demás, me salvaré.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
Cuando sepa perdonar de corazón,
tendré perdón;
cuando siga los caminos del amor,
veré al Señor.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
Cuando siembre la alegría
y la amistad, vendrá el Amor;
cuando viva en comunión
con los demás, seré de Dios.
Dame, Señor, tu palabra;
oye, Señor, mi oración.
Santísimo Cristo de Gracia,
Tú eres para todos nosotros
salvación, consuelo y acogida.
Acoge en tu Reino a nuestros seres queridos que han partido ya a la casa del Padre, ilumina nuestra vida, escucha nuestras necesidades,
abre tus brazos a los más necesitados.
Ayúdanos a crecer en santidad,
a vivir en el amor,
a ser solidarios los unos con los otros,
a comprender y perdonar
como tú haces siempre con todos.
Nuestros labios se atreven a decir
en un himno de alabanzas
y de súplicas: Señor, no apartes de este pueblo tu mirada.
Danos a cambio de este ferviente deseo, la gracia de vivir
y morir junto a ti.
Amén.
Creemos en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creemos en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre
antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creemos en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos. Ef 4,5
No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación. 1Pe 1,9
Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas; lo importante es robustecerse interiormente por la gracia. Hb 13,7-9ª
Jesús preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Mt 16,15-18
Jesús les habló de nuevo diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». Jn 8,12
Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna. H b 4, 14-16
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos. Ga 4,4-5
El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día. Lc 9, 22
No os asustéis ¿buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. Mc 16,6
¡Santísimo Cristo de Gracia!
Imploramos con fe tu perdón,
y pedimos con esperanza
que en Las Navas
el odio no exista,
que en tu pueblo florezca el amor.
Si el hermano suplica y observa contemplando tu rostro
en la cruz,
haz, Jesús, que por siempre crea
que la vida de todos los hombres
es reflejo de tu bella luz.
¡Oh Cristo!, ¡oh Cristo!
Tu gracia
venga a nuestro corazón.
Seguirte y amarte
es nuestra ilusión.
Seguirte y amarte
es nuestra ilusión.
Señor, Dios nuestro,
que has querido realizar
la salvación del género humano
por medio de tu Hijo,
muerto en la cruz.
Concédenos, te rogamos,
a quienes hemos conocido en la tierra este misterio,
alcanzar en el cielo
los premios de la redención.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.